martes, 2 de abril de 2013

La rana y la nata


"Una rana se había caído en una cuba llena de nata. El borde estaba muy alto, y el animal se hallaba atrapado al no encontrar un punto de apoyo para propulsarse al exterior. No tenía ninguna posibilidad de salir de allí. Su suerte estaba sellada. Ya no podía sino dejarse morir en el fondo. Pero la rana era demasiado estúpida como para comprender esa evidencia, y seguía luchando sin reflexionar acerca de la inutilidad de su acción, gastando en vano sus energías para tratar de salir de su prisión mortal. A fuerza de agitarse, sin embargo, batió de tal forma la nata que ésta se transformó en mantequilla. Pudo entonces apoyarse encima, saltó de la cuba y recuperó su libertad".

Extracto de la novela No me iré sin decirte adónde voy de Laurent Gounelle.

No hay comentarios:

Publicar un comentario